Modelos desarrollados por los equipos de la Universidad de Pensilvania respaldan que la preferencia de pareja y un sesgo social en los emparejamientos son la explicación más sencilla y probable del patrón detectado. Existen otras explicaciones alternativas, como la migración diferenciada por sexo, solo resultan viables en escenarios demográficos poco realistas.
El investigador Platt puntualizó que, incluso considerando repetidas migraciones de mujeres Homo sapiens a grupos neandertales, no se reproducen los valores observados si no hay una fuerte preferencia direccional. “Incluso oleadas repetidas de mujeres Homo sapiens hacia una población neandertal no producirían estos resultados”, señaló. Por ello, los autores consideran más coherente un sesgo persistente en favor de parejas entre varones neandertales y mujeres sapiens.
La consecuencia de este fenómeno se observa sobre todo en el cromosoma X. Si los emparejamientos hubieran sido simétricos, el nivel de ascendencia moderna en los genomas neandertales sería inferior, y la huella neandertal en humanos actuales estaría repartida de forma distinta.
Origen y consecuencias del patrón genético
El trabajo descarta que incompatibilidades genéticas expliquen el patrón encontrado. Los alelos humanos modernos se concentran en zonas poco funcionales del cromosoma X neandertal, lo que aleja hipótesis de ventajas biológicas.
La interpretación propuesta se inclina hacia factores sociales o demográficos.
“El estudio plantea un punto interesante que merece la pena debatir. Sin embargo, hay aspectos que no se mencionan y que sería interesante abordar. Una explicación alternativa podría ser que hubo pocas mujeres en los últimos grupos neandertales, lo que forzó una mayor movilidad, y en esa movilidad, las mujeres sapiens podrían haber tenido una mayor relación con los neandertales», señaló José Yravedra Sainz de los Terreros del Departamento de Prehistoria, Historia Antigua y Arqueología de la Universidad Complutense de Madrid a Science Media Center de España.
Los especialistas insisten en las limitaciones del campo paleogenético, ya que estos estudios se basan en inferencias de población, no en pruebas directas del comportamiento individual.
Implicaciones para la historia evolutiva
Las investigaciones refuerzan la complejidad de los contactos entre Homo sapiens y neandertales y la distribución irregular del legado genético en la actualidad. Existen regiones conocidas como “desiertos neandertales”, largos tramos del genoma donde el ADN neandertal es muy escaso, especialmente en el cromosoma X.
Este sesgo sexual ilustra que el mestizaje no fue un fenómeno neutral, sino que obedeció a dinámicas sociales específicas.
Los autores remarcan que los resultados describen tendencias poblacionales y no conductas individuales o conscientes. Por su parte, la arqueología indica que el contacto entre especies fue prolongado, diverso y condicionado por factores temporales y territoriales.
Este estudio, concluyen los expertos, enriquece la comprensión sobre el encuentro y mestizaje entre neandertales y humanos modernos.
Este patrón de intercambio genético, conservado siglo tras siglo, sugiere que las formas de hibridación y las decisiones de pareja contribuyeron decisivamente a la evolución del linaje humano y a la variedad genética actual.