En el primer año del segundo mandato de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, Nayib Bukele ha cosechado una serie de acuerdos y beneficios bilaterales que han marcado un giro en la relación entre ambos gobiernos. Aun cuando la gestión económica interna continúa siendo evaluada con cautela por sectores empresariales, la diplomacia salvadoreña ha logrado avances importantes con Washington que el propio mandatario ha enfatizado como “victorias estratégicas” para El Salvador.
1er As: Eliminación de aranceles recíprocos y marco ampliado de comercio
En enero de 2026, El Salvador y Estados Unidos firmaron un acuerdo bilateral de comercio que suprime tarifas recíprocas sobre ciertos productos salvadoreños exportados a Estados Unidos y mejora las condiciones para el intercambio comercial.
- El pacto incluye no solo la eliminación de aranceles, sino también compromisos en transparencia, facilitación del comercio, protección ambiental y derechos laborales, buscando fortalecer las cadenas productivas y diversificar la oferta exportable salvadoreña en el mercado estadounidense.
Este avance promete beneficios clave para sectores como el textil, manufactura y agricultura, al facilitar el acceso de productos salvadoreños a uno de los mercados más exigentes del mundo.
2do As: Mantenimiento y ampliación del Estatus de Protección Temporal (TPS)
Si bien la administración Trump ha sido históricamente crítica con programas migratorios como el TPS, las negociaciones bilaterales han logrado que El Salvador mantenga una extensión de este estatus para sus ciudadanos residentes en Estados Unidos, otorgando estabilidad migratoria a miles de salvadoreños durante el primer año de gobierno Trump.
- Fuentes periodísticas señalan que este mantenimiento del TPS ha sido percibido por Bukele como una señal de soporte diplomático y un alivio para familias salvadoreñas con vínculos en Estados Unidos.
Aunque el TPS no es permanente, la ampliación temporal representa un respiro significativo frente a las tensiones migratorias de la región.
3er As: Acuerdos migratorios sin precedentes: deportaciones y cooperación penal
Una de las piezas más destacadas de la relación bilateral ha sido la cooperación en materia migratoria y de seguridad. En 2025, Bukele y altos representantes de la administración Trump, incluidos el secretario de Estado Marco Rubio y el propio mandatario, acordaron que El Salvador aceptará deportados de Estados Unidos, incluidos delincuentes peligrosos, para su encarcelamiento en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT).
- Por este acuerdo, el gobierno estadounidense ha comprometido fondos para sostener la gestión penitenciaria y el proceso de detención de estos deportados.
Este pacto ha sido presentado por ambos gobiernos como un paso firme en la lucha contra el crimen transnacional, aunque también ha generado críticas por parte de organizaciones defensoras de derechos humanos.
4to As: Refuerzo de la colaboración diplomática y estratégica
El reconocimiento público de Trump hacia Bukele ha sido directo y explícito. El presidente estadounidense ha destacado el papel de El Salvador como socio estratégico en temas de seguridad regional, valorando la cooperación en la lucha contra pandillas y el crimen organizado.
- Trump agradeció públicamente a Bukele por aceptar la expulsión de inmigrantes acusados de delitos graves y por trabajar “estrechamente” en objetivos comunes de seguridad y prosperidad.
Además, la Casa Blanca ha rebajado la advertencia de viaje a El Salvador al nivel más bajo, lo que el gobierno salvadoreño celebró como un indicio de mejoría en percepciones de seguridad y confianza entre ambos países.
Estos cuatro logros han sido promocionados por Bukele como parte de su “diplomacia proactiva” con Estados Unidos, y han fortalecido su narrativa de liderazgo fuerte y cercano a Washington. Sin embargo, no están exentos de debate.
- Organizaciones de derechos humanos y algunos analistas critican que ciertas medidas migratorias y de seguridad se han impulsado sin suficientes garantías legales o respeto a normas internacionales.
- Además, aunque el comercio ha recibido impulso con la eliminación de aranceles, la economía salvadoreña aún enfrenta desafíos internos que demandan respuestas más profundas de política fiscal y crecimiento sostenible.
En conjunto, estos “aces” diplomáticos han posicionado a El Salvador en un lugar protagónico en la agenda centroamericana con Estados Unidos, reforzando vínculos estratégicos, aunque también planteando preguntas sobre equilibrio entre seguridad, comercio y derechos fundamentales.