Irán no quiere negociar sobre armas con EE.UU

El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, afirmó el viernes que Estados Unidos deberá abandonar sus “demandas excesivas” para que ambas partes puedan alcanzar un acuerdo, tras la última ronda de conversaciones celebrada en Ginebra, Suiza.

En una conversación telefónica con el diplomático egipcio Badr Abdelatty, Araghchi declaró que “el éxito en este camino requiere seriedad y realismo de la otra parte y evitar cualquier error de cálculo y demandas excesivas”.

El canciller del régimen no especificó a qué exigencias se refería, aunque Washington señaló reiteradamente el programa de misiles balísticos de Irán y la capacidad de enriquecimiento de uranio de Teherán como las líneas rojas en la negociación.

Las delegaciones de Irán y Estados Unidos alcanzaron un “avance significativo” en las negociaciones celebradas en Suiza, según informó el intermediario y ministro de Asuntos Exteriores de Omán, Badr Albusaidi, al cierre de la última ronda orientada a evitar un conflicto armado entre ambos países.

Las conversaciones, mediadas por Omán, se desarrollaron bajo la presión de las advertencias del presidente estadounidense Donald Trump, quien la semana pasada dio a Teherán un plazo de 15 días para lograr un acuerdo.

El ministro de Asuntos Exteriores iraní (izq.) se se reúne con su homólogo omaní (Europa Press)

El presidente estadounidense, Donald Trump, sostuvo el martes que Irán “ya desarrolló misiles que pueden amenazar a Europa y nuestras bases en el extranjero, y están trabajando para construir misiles que pronto llegarán a los Estados Unidos de América”.

El miércoles, el secretario de Estado Marco Rubio indicó que Irán “no está enriqueciendo uranio en este momento, pero está tratando de llegar al punto en que finalmente pueda hacerlo”, y advirtió que Teherán “se niega” a abordar su programa de misiles balísticos, calificándolo como “un gran problema”.

Irán insistió en que su programa de misiles forma parte de sus capacidades defensivas y descartó públicamente renunciar al enriquecimiento de uranio, al reiterar que su proyecto nuclear tiene fines exclusivamente pacíficos.

El escenario de las negociaciones nucleares entre la República Islámica y Estados Unidos está determinado por el mayor despliegue militar estadounidense en Medio Oriente en décadas. El portaaviones USS Gerald R. Ford, el más grande del mundo, zarpó recientemente desde una base naval en Creta.

El portaaviones USS Gerald R. Ford sale de la bahía de Souda en la isla de Creta, Grecia, el 26 de febrero de 2026 (REUTERS/Makis Kartsonakis)

Actualmente, Washington mantiene más de una docena de buques de guerra en la región, incluidos el portaaviones USS Abraham Lincoln, nueve destructores y tres naves de combate adicionales. La coincidencia de dos portaaviones estadounidenses en la zona es un hecho poco común.

En territorio iraní, las negociaciones ocurren tras una oleada de protestas masivas donde, según organizaciones de derechos humanos, miles de manifestantes murieron. Las movilizaciones, que se extendieron a universidades de Teherán, han puesto en evidencia las divisiones internas sobre el posible impacto de un nuevo conflicto armado. Una residente de la capital señaló que “habría hambruna y la gente sufriría mucho”, aunque admitió resignación ante la posibilidad de que la guerra termine marcando el destino del país.

El jefe del OIEA alertó sobre la incertidumbre nuclear en Irán

El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, advirtió que la incertidumbre sobre el paradero del material nuclear de Irán podría desencadenar decisiones dramáticas.

En una entrevista concedida a la emisora pública colombiana RTVC en Cartagena, Grossi explicó que el OIEA no ha podido retomar las inspecciones del uranio enriquecido iraní desde la guerra de 12 días ocurrida en junio de 2025, lo que generó una peligrosa brecha de información.

Grossi subrayó que, aunque el material nuclear no implica necesariamente la existencia de armas, podría emplearse para fabricar armamento, y recordó que la agencia en el pasado llegaba a conocer la ubicación de “cada gramo” de uranio almacenado en Irán.

“Y no hemos podido volver a inspeccionarlo. Antes de la Guerra de los Doce Días, sí lo inspeccionamos; sabíamos exactamente dónde estaban los barriles que contenían ese uranio, en estado gaseoso en ese momento, hasta el último gramo. Hoy no lo sabemos, y esto es lo que genera incertidumbre, y la incertidumbre puede llevar a decisiones drásticas”, afirmó el titular de la OEIA.

Con información de afp

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