El Salvador enfrenta un panorama económico de creciente vulnerabilidad fiscal y bajo dinamismo productivo, en medio de un entorno internacional incierto, advirtieron los ex presidentes del Banco Central de Reserva de El Salvador, Mauricio Choussy y Carlos Acevedo, al evaluar las perspectivas económicas del país para los próximos meses.
Ambos economistas coincidieron, en diferentes medios de entrevista, en que, aunque no se vislumbra una crisis inmediata, existen riesgos acumulados que podrían tensionar la estabilidad macroeconómica, particularmente por el peso de las finanzas públicas y la debilidad del crecimiento.
Choussy advirtió que uno de los principales desafíos es la sostenibilidad fiscal, en un contexto donde el Estado mantiene elevadas necesidades de financiamiento.
Según su análisis, el país enfrenta:
- Compromisos de deuda significativos
- Presión para cubrir gasto corriente
- Limitaciones en ingresos fiscales
Esto podría traducirse en un mayor costo de financiamiento externo y en restricciones para impulsar inversión pública.
Por su parte, Acevedo subrayó que la economía salvadoreña muestra señales de desaceleración, con un crecimiento insuficiente para generar empleo y dinamizar la actividad productiva.
Entre los factores identificados destacan:
- Baja inversión privada
- Limitaciones estructurales del mercado
- Incertidumbre económica
El economista advirtió que el mayor riesgo no es un colapso inmediato, sino un escenario de crecimiento estancado en el mediano plazo.
Ambos ex funcionarios coinciden en que la economía salvadoreña se encuentra en un punto delicado, caracterizado por:
- Fragilidad fiscal
- Bajo crecimiento económico
- Dependencia de factores externos, como remesas y financiamiento internacional
En este contexto, el margen de maniobra para enfrentar shocks externos es limitado.
Los economistas también advirtieron sobre los posibles efectos de la escalada del conflicto en Medio Oriente, particularmente tras tensiones entre Irán e Israel, y su impacto en economías pequeñas y abiertas como la salvadoreña.
Principales riesgos identificados:
- Aumento en los precios del petróleo
Elevaría costos de transporte, energía y producción - Presiones inflacionarias importadas
Impacto directo en el costo de vida - Condiciones financieras más restrictivas
Tasas de interés más altas a nivel global - Volatilidad en mercados internacionales
Mayor incertidumbre para inversión y financiamiento
Choussy señaló que un encarecimiento sostenido del petróleo podría agravar el déficit externo y presionar aún más las finanzas públicas.
Acevedo, en tanto, advirtió que un entorno internacional adverso podría profundizar la desaceleración económica, afectando exportaciones, inversión y consumo.
Ambos coinciden en que El Salvador, por su estructura económica, es particularmente sensible a este tipo de shocks externos.
Las advertencias de Mauricio Choussy y Carlos Acevedo apuntan a un diagnóstico común:
la economía salvadoreña enfrenta un equilibrio frágil, con riesgos internos y externos que podrían intensificarse en el corto plazo.
En un escenario global marcado por tensiones geopolíticas y volatilidad financiera, el desafío para el país será sostener la estabilidad macroeconómica sin margen amplio para errores.