El Salvador hipoteca más del 89% de su riqueza y enfrenta un 2026 de asfixia fiscal

El Salvador cerró el ciclo fiscal 2025 con una cifra que enciende las alarmas de los mercados internacionales: la deuda pública total, que incluye los compromisos previsionales, se situó en el 89.1% del Producto Interno Bruto (PIB). Con un saldo que supera los $32,613 millones, el país inicia el 2026 bajo una presión financiera que compromete su capacidad de inversión y servicios básicos. Y sigue creciendo.

De acuerdo con los datos oficiales del Ministerio de Hacienda actualizados al cierre de noviembre de 2025, el endeudamiento del Estado experimentó un incremento de $1,715 millones en comparación con diciembre de 2024. Este ritmo de endeudamiento significa que, por cada 100 dólares que la economía salvadoreña produce, 89 ya están comprometidos para el pago de obligaciones pasadas y presentes.

El motor principal de este crecimiento ha sido la deuda previsional. El Estado elevó sus compromisos con los fondos de pensiones de los trabajadores en más de $544 millones durante el último año, sumando un total que ya supera los $11,070 millones solo en este rubro.

Si El Salvador mantiene durante este año el ritmo de gasto y deuda de 2025, analistas económicos y organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) advierten sobre tres peligros críticos:

  1. Erosión del Presupuesto Nacional: Para 2026, el Gobierno ha tenido que destinar una cuarta parte (24%) de todo el presupuesto estatal solo para el pago de intereses y abonos a capital de la deuda. Esto resta recursos vitales para áreas como salud, educación y seguridad.
  2. Riesgo de Liquidez: El uso constante de deuda de corto plazo (Letes y Cetes) para cubrir gastos corrientes —como salarios y proveedores— deja al país con escaso margen de maniobra ante cualquier choque externo o caída en la recaudación tributaria.
  3. Encarecimiento del Crédito: Con una deuda cercana al 90% del PIB, las agencias calificadoras de riesgo mantienen al país bajo vigilancia estrecha. Seguir endeudándose bajo estas condiciones obligará al Estado a pagar tasas de interés más altas, creando un círculo vicioso de «deuda para pagar deuda».

Mientras el Banco Mundial prevé un crecimiento económico del 3.0% para 2026, los especialistas señalan que este ritmo es insuficiente para estabilizar la deuda. Según estudios locales, el país necesitaría crecer a tasas superiores al 8% sostenido durante más de una década para reducir su endeudamiento a niveles manejables sin recurrir a recortes drásticos en el gasto social.

Para este año, el Foro Económico Mundial ya sitúa el «deterioro fiscal» como uno de los cinco mayores riesgos para la estabilidad de El Salvador, junto al desempleo y la deficiencia en los servicios públicos.

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