El Grupo Editorial de El Diario de Hoy y el periódico popular MÁS! anunció el viernes el cierre definitivo de sus ediciones impresas, como parte de una transformación estratégica hacia un modelo completamente digital. La decisión marca el fin de una etapa histórica para una empresa con 90 años de trayectoria en el periodismo salvadoreño.
El sábado 28 de marzo circulará la última edición especial impresa. Después, solo quedarán las pantallas. La empresa explicó que el cambio responde a la evolución de los hábitos de consumo de información, cada vez más orientados a plataformas digitales y dispositivos móviles, y reafirmó su misión de contribuir al fortalecimiento de la democracia y la libertad de expresión en el país, con la plena comprensión de que la realidad ya no espera, se vive en tiempo real.
Diario Latino y DiarioLatino.net: el pionero que abrió el camino
La historia del cierre del papel en El Salvador tiene un protagonista que la mayoría olvida mencionar. Fue el Diario Latino, el histórico rotativo fundado en 1890 por Miguel Pinto y refundado en 2008 por el periodista Eduardo Vázquez Bécker, quien había sido su propietario anterior, el primer medio impreso salvadoreño en cerrar su rotativa y migrar a lo digital.
Su plataforma DiarioLatino.net no fue simplemente una extensión del papel: fue una apuesta pionera por el periodismo digital en un momento en que los grandes grupos editoriales del país aún confiaban plenamente en sus rotativas. Vázquez Bécker, con una publicación de tirada semanal y vocación independiente, demostró antes que nadie que la sostenibilidad de la prensa salvadoreña pasaba inevitablemente por la pantalla.
Que haya sido precisamente el medio más pequeño —y más independiente— el que tomara esa decisión primero dice mucho sobre la realidad económica que enfrentaban los medios que no contaban con los recursos ni el respaldo publicitario de los grandes grupos empresariales.
La cronología del adiós al papel
El cierre de EDH es el último acto de un proceso que lleva años consumándose, con causas tanto tecnológicas como deliberadamente políticas:
Primer hito — Diario Latino: El medio fundado originalmente en 1890 y refundado por Eduardo Vázquez Bécker en 2008 fue el primero en cerrar su impresión en rotativa en 2019 y establecerse exclusivamente en el mundo digital a través de DiarioLatino.net, marcando el inicio de la era sin papel en la prensa salvadoreña tradicional.
2024 — Diario El Mundo: El periódico El Mundo, que durante casi seis décadas cubrió las noticias de El Salvador y el mundo, anunció el cierre de su edición impresa el 1 de marzo de 2024. «Esta es una decisión comercial incidida por razones económicas. Vamos a seguir existiendo como medio digital que es nuestra principal fuerza. Probablemente tenemos 400 veces más lectores en el mundo digital que lo que teníamos en el impreso», dijo el editor en jefe Álvaro Cruz Rojas.
27 de marzo de 2026 — El Diario de Hoy y MÁS!: El último gran rotativo del Grupo Editorial de los Altamirano abandona el papel tras 90 años. Con él cae el último bastión del grupo de comunicación más influyente en la historia reciente del país.
El factor político que aceleró la caída
La tendencia global hacia lo digital es real e inevitable. Pero en El Salvador tuvo un acelerador con nombre propio: la reforma a la Ley de Imprenta aprobada el 5 de mayo de 2021, apenas cuatro días después de que la nueva Asamblea Legislativa —controlada por el oficialismo— destituyera a los magistrados de la Sala Constitucional y al Fiscal General, en una acción ampliamente condenada por la comunidad internacional.
La reforma eliminó la exención del IVA y del impuesto sobre la renta de la que los periódicos habían gozado durante 70 años, encareciendo de golpe los costos de importación de papel, tinta y maquinaria. Los medios impresos respondieron subiendo el precio de sus ejemplares y calificaron la medida, en editoriales conjuntas, como una «agresión a la difusión del pensamiento y a la libertad de prensa».
El contexto político era inocultable. El propio José Roberto Dutriz lo describió con precisión ante la prensa internacional al asumir la presidencia de la SIP: «Hay un proyecto deliberado en socavar la sostenibilidad de los medios en general y, principalmente, de los medios escritos. Existe un diario propagandístico nuevo que podría señalarse como innecesario. Podría haber un periódico público, pero no está bien hacerlo en un plano oculto, en una sociedad subsidiaria en la que no puede entrar la Corte de Cuentas. Su contenido es un esfuerzo propagandístico no informativo», refiriéndose a Diario El Salvador.
Dutriz también señaló que la SIP realizó una misión a El Salvador y que Bukele no la recibió, tampoco nadie de su gabinete, y comparó la actitud del presidente salvadoreño con la de otros mandatarios de la región que rehúyen el escrutinio periodístico.
A la presión fiscal se sumó otro mecanismo igualmente eficaz: la retirada selectiva de la publicidad estatal de los medios críticos, que en un mercado publicitario pequeño como el salvadoreño equivale, en la práctica, a una sentencia de muerte financiera en cámara lenta.
La última trinchera: La Prensa Gráfica y su presidente
Con el cierre de EDH, La Prensa Gráfica queda como el único gran diario impreso que aún circula en El Salvador. No es un dato menor quién la dirige: José Roberto Dutriz, su presidente y director ejecutivo, asumió en octubre de 2024 la presidencia de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), convirtiéndose en el primer salvadoreño en dirigir la principal organización de medios del hemisferio occidental, que agrupa a más de 1,300 publicaciones.
En su discurso inaugural, Dutriz subrayó que «el desafío de defender y promover las libertades de prensa y de expresión continúa siendo el deber y misión» de la institución, y advirtió que la profesión periodística «sigue siendo altamente peligrosa» por las «crecientes amenazas, desde censura, violencia física y encarcelamiento, hasta asesinatos y exilios forzados».
Que el último periódico impreso salvadoreño sea dirigido precisamente por el presidente de la SIP le confiere al escenario actual una dimensión simbólica difícil de ignorar: el hombre al frente de la defensa hemisférica de la libertad de prensa es también quien sostiene, en solitario, el último ejemplar físico de la prensa independiente en su propio país.
Lo que ocurre en el mundo: misma tendencia, distinta causa
El cierre del papel en El Salvador se inscribe en una tendencia planetaria, aunque los factores locales la hacen cualitativamente distinta a la de otros países.
En su discurso presidencial en la SIP, Dutriz fue explícito sobre lo que representa la sostenibilidad económica para la democracia: «Una prensa libre y sostenible es esencial para la salud no solo de la industria, sino de la democracia».
En Estados Unidos o Europa, la caída del papel responde principalmente a la migración de lectores y anunciantes hacia plataformas digitales y redes sociales. En El Salvador, a eso se suma el ahogo fiscal deliberado y la retirada de la publicidad estatal de medios críticos, configurando un escenario donde la muerte del papel no fue solo consecuencia del mercado, sino también de una política.
Las preguntas que el papel deja abiertas
El cierre del papel en El Salvador plantea interrogantes que van más allá del negocio editorial. ¿Qué ocurre con los salvadoreños —especialmente en zonas rurales— que no tienen acceso a internet o dispositivos móviles? ¿Qué pasa con la pluralidad informativa cuando los medios digitales independientes dependen de plataformas extranjeras cuyos algoritmos pueden ser modificados sin previo aviso? ¿Y qué significa para una democracia que la prensa impresa independiente se reduzca a un solo título?
El Diario Latino fue el primero en soltar el papel. Luego El Mundo. Hoy, El Diario de Hoy. Y La Prensa Gráfica queda de pie, sola, sosteniendo en sus páginas impresas algo más que noticias: la última evidencia física de que en El Salvador todavía existe una prensa que no depende de un algoritmo, de una plataforma extranjera, ni del favor del gobierno de turno.