El Salvador inicia el año 2026 en medio de un intenso debate sobre el estado de su economía. Mientras los indicadores oficiales y organismos internacionales reportan un dinamismo superior a lo previsto, las encuestas de consumo interno revelan dificultades persistentes en el presupuesto de los hogares.
Esta dicotomía marca el inicio del segundo año del segundo mandato del presidente Nayib Bukele, quien tras asumir en junio de 2024, advirtió a la nación que su nueva etapa de gobierno se centraría en la economía, alertando que para sanear las finanzas públicas sería necesaria la aplicación de «medicina amarga».
Al cierre de 2025, los datos del Fondo Monetario Internacional (FMI) y las proyecciones oficiales sorprendieron al mercado con un crecimiento económico estimado en el 4%. Esta cifra supera el 2.5% previsto inicialmente para la región y ha sido celebrada por el sector oficial.
Desde la Asamblea Legislativa, la bancada mayoritaria de Nuevas Ideas (que ostenta 54, mas 3 de partidos serviles, de los 60 escaños) atribuye estos resultados a la disciplina fiscal y al clima de inversión. La diputada vicepresidenta, Suecy Callejas, destacó que el marco legal aprobado ha sido clave para el avance, mientras que el jefe de fracción, Christian Guevara, calificó el salto de 1.5 puntos adicionales como un crecimiento real del 60% respecto a las tendencias anteriores. «Es como pasar de caminar lento a empezar a correr», afirmó Guevara.
Sin embargo, los datos macroeconómicos contrastan con la Encuesta Nacional de Inclusión y Educación Financiera presentada por el Banco Central de Reserva (BCR). El estudio, realizado sobre una muestra de 10,776 hogares entre septiembre y octubre de 2025, expone las dificultades de la microeconomía:
- Insuficiencia de ingresos: El 61.4% de los encuestados manifestó que en los últimos 12 meses sus ingresos no alcanzaron para cubrir la totalidad de sus gastos.
- Vida al día: Cuatro de cada diez salvadoreños afirman vivir con lo justo para la jornada diaria.
- Balance positivo: Solo un 38.1% de la población aseguró que sus ingresos fueron suficientes para cubrir sus necesidades básicas.
Divergencia entre expertos
La interpretación de estas cifras divide a los especialistas. El economista César Villalona sostiene que el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) no se traduce automáticamente en bienestar general, argumentando que los incrementos suelen concentrarse en sectores con mayor poder económico, profundizando la desigualdad.
Por su parte, el expresidente del BCR, Carlos Acevedo, mostró cautela ante el reporte del 4%. «Estoy un poco sorprendido por estos datos; hay que ver cómo evoluciona la economía en los años siguientes. Aún es prematuro decir que entramos en una fase de crecimiento sostenido», señaló en el programa Estado de la Nación.
El gobierno de Bukele suma ya más de seis años de gestión, un periodo marcado por una transformación radical en seguridad que ahora busca replicarse en el ámbito productivo. El próximo mes de marzo, el BCR publicará el informe del cuarto trimestre de 2025 y la cifra oficial de crecimiento anual. Ese dato será determinante para verificar si la «medicina amarga» ha comenzado a surtir efecto en las finanzas del Estado o si la brecha entre el crecimiento de las cifras y el bienestar del hogar continúa expandiéndose.