La guerra desencadenada tras la ofensiva conjunta de Israel y Estados Unidos contra el régimen iraní ha generado una fuerte volatilidad en los mercados energéticos mundiales. Sin embargo, mientras gran parte del planeta enfrenta riesgos económicos, un nuevo informe de Goldman Sachs Group Inc. identifica a América Latina como uno de los pocos ganadores regionales del conflicto.
El análisis sostiene que la persistencia de precios más altos del petróleo podría traducirse en mayor crecimiento económico, mejores balances fiscales y fortalecimiento de monedas locales en varios países latinoamericanos exportadores de energía.
El petróleo caro cambia el mapa económico
Los ataques militares en el Golfo Pérsico y la amenaza de interrupciones en el Estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca de una quinta parte del petróleo mundial, han elevado el precio del crudo a niveles que no se veían desde hace años.
Para muchas economías importadoras, este fenómeno representa una presión inflacionaria significativa. Pero para varios países latinoamericanos, el efecto puede ser exactamente el contrario.
Según Goldman Sachs, un barril sostenido por encima de los 100 dólares puede impulsar los ingresos de exportación y aumentar la inversión en el sector energético en la región.
Entre los países que podrían beneficiarse destacan:
Brasil, con su enorme producción offshore del presal
México, a través de su industria petrolera estatal
Colombia, donde el petróleo sigue siendo una fuente clave de divisas
Guyana, que vive un boom energético tras descubrimientos recientes
En estos casos, el incremento del precio del crudo puede traducirse en mayores ingresos fiscales y mayor actividad económica.
Una ventaja en medio de una crisis global
El informe destaca que América Latina tiene una posición particular en el actual escenario internacional.
Mientras Europa enfrenta costos energéticos elevados y Asia depende en gran medida de importaciones del Golfo, varios países latinoamericanos exportan petróleo o poseen reservas en expansión, lo que les otorga una ventaja estructural.
Además, la región podría beneficiarse de nuevas inversiones energéticas, ya que las compañías buscan diversificar el suministro global frente a los riesgos geopolíticos en Medio Oriente.
Esta tendencia podría consolidar a América Latina como una fuente alternativa de energía para los mercados internacionales, especialmente para Estados Unidos y Europa.
Riesgos que todavía persisten
A pesar de este panorama favorable, Goldman Sachs advierte que el beneficio no está garantizado.
Un conflicto prolongado en Medio Oriente podría generar turbulencias financieras globales, afectar el comercio internacional y provocar una desaceleración económica mundial que termine impactando también en América Latina.
Además, varios países de la región enfrentan inestabilidad política, déficits fiscales y problemas estructurales, factores que podrían limitar la capacidad de aprovechar plenamente el boom energético.
Un nuevo equilibrio geopolítico
El conflicto con Irán está reconfigurando el mapa energético mundial. Mientras las tensiones sacuden el Golfo Pérsico, otras regiones comienzan a ganar peso en la seguridad energética global.
En ese nuevo escenario, América Latina aparece como uno de los pocos espacios económicos que podrían obtener beneficios indirectos de la crisis, consolidando su papel como proveedor estratégico de energía en el mercado internacional.