Curiosidades

El Pesebre de Navidad: de dónde viene y qué significa

Se cuenta que la costumbre la inició San Francisco en 1223. Qué muestra el origen de la palabra.

La primera definición de «pesebre», según la Real Academia de la Lengua Española, tiene poco que ver con la dulce imagen navideña que viene a la mente con esa palabra. Dice el diccionario: «Pesebre: Especie de cajón donde comen las bestias».

La segunda acepción que da la Real Academia no es mucho más cercana al Niño y los Reyes Magos: «Lugar destinado a la comida de las bestias». Más o menos lo mismo.

En tercer lugar, sí, llega lo que esperábamos y pesebre es: «Nacimiento (representación del de Jesucristo).»

Es que las primeras acepciones tienen que ver con el origen de la palabra «pesebre». El Diccionario Etimológico Castellano en Línea lo cuenta así: «La palabra pesebre viene del latín preaesepe praesepes (establo, cuadra, redil, caja donde se pone forraje para los animales). El vocablo praesepe está formado del prefijo prae– (delante) y saepes (cercado). Saepes viene del verbo saepire (cercar) asociado con una raíz indoeuropea *saip.

¿Por qué el pesebre?

Lo cuenta el Evangelio según San Lucas. Que dice así:

«En aquella época apareció un decreto del emperador Augusto, ordenando que se realizara un censo en todo el mundo. Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino gobernaba la Siria. Y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen. José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David, para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada. Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre; y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue.

Particular. El pesebre que se muestra en el Vaticano este 2020. Foto REUTERS/Guglielmo Mangiapane

Particular. El pesebre que se muestra en el Vaticano este 2020. Foto REUTERS/Guglielmo Mangiapane

El nacimiento fue anunciado a los pastores según el mismo Evangelio:

«En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche. De pronto, se les apareció el Ángel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos sintieron un gran temor, pero el Ángel les dijo: ‘No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre’. Y junto con el Ángel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: ‘Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombres amados por él!'».

Los pastores quisieron verlo con sus propios ojos: «Después que los ángeles volvieron al cielo, los pastores se decían unos a otros: ‘Vayamos a Belén, y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha anunciado’. Fueron rápidamente y encontraron a María, a José, y al recién nacido acostado en el pesebre.»

El primer pesebre

El fraile franciscano Tomás de Celano, (1200 –1260-1270) escribió tres hagiografías (vidas de santos) sobre San Francisco de Asís. Y allí dice que, en 1223, quince días antes de la Navidad, Francisco llamó a un hombre llamado Juan «de buena fama y de mejor tenor de vida, a quien el bienaventurado Francisco amaba con amor singular» -porque aunque era noble de sangre aspiraba a la nobleza de espíritu- y le pidió que prepara «lo que te voy a indicar». Quería festejar la Navidad en la localidad de Greccio.

Pesebre criollo La familia Méndez confeccionó un pesebre gaucho en Saltao. Foto: El Tribuno.

Pesebre criollo La familia Méndez confeccionó un pesebre gaucho en Saltao. Foto: El Tribuno.

«Deseo celebrar la memoria del niño que nació en Belén y quiero contemplar de alguna manera con mis ojos lo que sufrió en su invalidez de niño, cómo fue reclinado en el pesebre y cómo fue colocado sobre heno entre el buey y el asno», cuenta Celano que dijo Francisco. El hombre lo hizo.  Y llegó la Navidad.

«Llegó el día, día de alegría, de exultación. Se citó a hermanos de muchos lugares; hombres y mujeres de la comarca, rebosando de gozo, prepararon, según sus posibilidades, cirios y teas para iluminar aquella noche que, con su estrella centelleante, iluminó todos los días y años. Llegó, en fin, el santo de Dios y, viendo que todas las cosas estaban dispuestas, las contempló y se alegró».

Simplicidad y pobreza: así se hace

Celano explica el procedimiento y su espíritu, con detalle. Se trata de valores más que de un despliegue de recursos:

«Se prepara el pesebre, se trae el heno y se colocan el buey y el asno. Allí la simplicidad recibe honor, la pobreza es ensalzada, se valora la humildad, y Greccio se convierte en una nueva Belén. La noche resplandece como el día, noche placentera para los hombres y para los animales.

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Todo está listo. Entonces: «Llega la gente, y, ante el nuevo misterio, saborean nuevos gozos. La selva resuena de voces y las rocas responden a los himnos de júbilo. Cantan los hermanos las alabanzas del Señor y toda la noche transcurre entre cantos de alegría. El santo de Dios está de pie ante el pesebre, desbordándose en suspiros, traspasado de piedad, derretido en inefable gozo. Se celebra el rito solemne de la misa sobre el pesebre y el sacerdote goza de singular consolación.»

Con información de El Clarín

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