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¿Suavizará Biden la estrategia de EE.UU. hacia Nicaragua?

Analistas barajan escenarios y creen que el nuevo inquilino de la Casa Blanca tendrá “un cambio de tono” hacia el régimen de Daniel Ortega, aunque seguirá presionando por su salida del poder.

El cambio de gobierno en Estados Unidos ha generado expectativas en Nicaragua, donde la administración de Daniel Ortega dice compartir deseos de «respeto, diálogo y paz”, mientras la oposición le pide al presidente electo Joe Biden no abandonar la presión mantenida durante casi cuatro años por su antecesor, Donald Trump, para restablecer la democracia.

Si bien desde su llegada al poder Trump mantuvo la cooperación con el régimen sandinista, tras la revuelta social de abril de 2018 aplicó sanciones a unos 24 allegados a Ortega y funcionarios de gobierno, incluyendo a su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, y los jefes de la Policía y del Ejército, a quienes acusó de corrupción y violación de derechos humanos durante las protestas ciudadanas.

Ya a fines de 2017, Washington había sancionado al entonces presidente del Consejo Supremo Electoral, Roberto Rivas, por presunta corrupción e irregularidades en el manejo de los comicios de 2011 y 2016, en los que Ortega fue reelegido en un segundo y tercer mandato consecutivo.

Daniel Ortega fue uno de los primeros mandatarios latinoamericanos en reconocer el triunfo electoral de Biden y el pasado 7 de noviembre le envió una felicitación. «Compartimos, estamos seguros, la esperanza de un mundo de respeto, diálogo y paz, porque la humanidad entera necesita reencontrarse con la concordia y el bien común”, indicó una carta firmada por la pareja presidencial.

Entre el amplísimo movimiento «azul y blanco”, como se le conoce a la oposición nicaragüense no tradicional, agrupada tras 2018, hay distintas percepciones sobre la política que el gobierno de Joe Biden y Kamala Harris seguirá frente a Nicaragua, donde Ortega, ya con 75 años a cuestas, intentará reelegirse por cuarta vez en comicios a fines de 2021.

En las redes sociales, tanto los opositores jóvenes como los de menor experiencia en las lides políticas temen que los demócratas «suavicen” su trato hacia Ortega, e incluso algunos se han hecho eco de las campañas de Trump en torno a que los demócratas podrían asociarse a Cuba y Venezuela.

Sin embargo, para los dirigentes políticos de los principales grupos opositores a Ortega, Washington no variará su estrategia frente al gobierno de Managua, como tampoco sus críticas a las violaciones de derechos humanos, la corrupción y el autoritarismo que Trump imputaba a los sandinistas.

Oposición espera más presiones

«Nuestra expectativa es que el presidente Biden dé continuidad al rol que la comunidad internacional, y el gobierno de Estados Unidos en particular, han venido jugando para proteger el sistema internacional de derechos humanos”, dijo a DW Haydeé Castillo, defensora de derechos humanos y exiliada en Estados Unidos desde 2018.

Haydeé Castillo, defensora de derechos humanos y directora del Instituto de Liderazgo de Las Segovias, exiliada desde 2018.

Haydeé Castillo bei der Sondertagung des Ständigen Rates
Haydeé Castillo, defensora de derechos humanos y directora del Instituto de Liderazgo de Las Segovias, exiliada desde 2018.

Agregó que la política exterior de Estados Unidos se maneja en un marco institucional y bipartidista. «Hemos visto total coincidencia entre demócratas y republicanos al abordar el tema Nicaragua en el Senado y el Congreso, lo que nos hace pensar que las presiones sí van a continuar”, indicó.

Castillo reveló que los opositores en el exilio han tenido «muchísimos contactos con el equipo de Biden y seguimos realizando reuniones” para informarles lo que ocurre en Nicaragua.

«Los republicanos y los demócratas han coincidido en una estrategia de presión internacional al régimen de Ortega”, expresó en el mismo sentido el politólogo Félix Maradiaga, dirigente de la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB). Por lo tanto, sostuvo, la posición de Estados Unidos en defensa del respeto a los derechos humanos «va a continuar invariable”, añadió.

«Hay que recordar que la ley Nica Act (que autoriza sanciones al gobierno sandinista) fue aprobada por ambos partidos de forma unánime”, destacó a la prensa local Juan Sebastián Chamorro, directivo de la Alianza Cívica.

Por su parte, el Movimiento Renovador Sandinista (MRS, izquierda disidente) felicitó a Biden y a Harris: «Nicaragua espera que respalden nuestra lucha por democracia, derechos humanos y justicia. Más sanciones a la dictadura de los Ortega Murillo”, señaló en un comunicado.

¿Un cambio de «de estilo”?

En declaraciones a DW, el excanciller Francisco Aguirre Sacasa (1997-2002) opinó que el futuro gobierno estadounidense «más que tener objetivos diferentes a los de sus predecesores, lo que cambiará es el estilo de sus relaciones con Nicaragua”, manteniendo el objetivo de «impulsar la prosperidad, la seguridad ciudadana, los derechos humanos y la democracia” en el país centroamericano.

Nicaragua Francisco Aguirre Sacasa, ehemaliger Außenminister und Botschafter Nicaraguas in Washington
Francisco Aguirre Sacasa, excanciller de la República y exembajador de Nicaragua en EE.UU.

Francisco Aguirre Sacasa, excanciller de la República y exembajador de Nicaragua en EE.UU.

Si bien la nueva administración «será más respetuosa de la soberanía de Nicaragua, el objetivo seguirá siendo resolver la crisis del país a través de elecciones transparentes”, consideró.

También exembajador de Nicaragua en Washington, Aguirre Sacasa cree que Biden insistirá en «apoyar a través de instituciones internacionales como la OEA, la realización de elecciones libres y observadas en Nicaragua”, una de las principales demandas de la oposición local, hoy más fragmentada que nunca.

Al respecto, opinó que la Casa Blanca deberá valorar lo que se ha logrado con las sanciones impuestas a Ortega, bajo la premisa de que estas no han dado los resultados esperados, lo cual también pasa por «examinar con mucha objetividad” a la oposición nicaragüense, su «falta de unidad y pugnas internas”, siempre con la mirada puesta en la democratización del país.

Nicaragua, «amenaza a la seguridad”

Desde su exilio en Costa Rica, el sociólogo Oscar René Vargas opinó que Ortega tampoco la tendrá fácil con el nuevo jefe de la Casa Blanca. 

Aunque Managua apuesta por una nueva etapa de entendimiento con Washington, «desde julio de 2018, Biden reconoce que Ortega es un dictador y que su régimen es represivo”, dijo Vargas. Advirtió que el sandinista «mantiene un discurso de línea dura que refleja su política más radical y su determinación de permanecer en el poder indefinidamente”.

«Con esas declaraciones difícilmente hará cambiar de opinión al establishment norteamericano político hacia la dictadura”, consideró.

Vargas cree que las futuras decisiones de Estados Unidos en relación con Nicaragua «estarán basadas en las leyes vigentes, aprobadas por demócratas y republicanos»; tal es el caso de la Ley Global Magnitsky y la Ley Nica Act que establece, entre otras cosas, que el régimen Ortega-Murillo es una «amenaza a la seguridad” del país del norte.

Esta misma semana, Trump extendió una orden ejecutiva emitida en noviembre de 2018 y que considera que la crisis de Nicaragua persiste y constituye «una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y la política exterior de los Estados Unidos”.

Para el analista, la administración Biden-Harris adoptará una relación no amigable, pero de bajo perfil con el régimen sandinista. «La política será fría, pero haciendo cosas que serán verdaderos mensajes para Ortega y sus aliados internos”, aseveró.

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