Opinión

“Nayib Bukele está usando la democracia para desmantelarla”

El presidente fue objeto de severas críticas durante un seminario dictado en Estados Unidos, donde se analizó la administración del hombre que llegó al poder desafiando a los partidos tradicionales.

El Salvador fue objeto el jueves de un profundo análisis durante un seminario celebrado en Washington, y la conclusión no dejó dudas: el país centroamericano está emprendiendo el mismo camino que Venezuela, y el presidente Nayib Bukele se está valiendo de la democracia “para desmantelarla”.

El Wilson Center, uno de los Think Tank más importantes de los Estados Unidos, convocó al sacerdote Andreu Oliva, rector de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), a Miriam Kornblith, directora para América Latina y el Caribe del Centro Nacional para la Democracia, y Julia Preston, periodista que cubrió en los ’80 y los ’90 la Guerra Civil en Centroamérica para los más prestigiosos periódicos estadounidenses y ex editora del “New York Times”.

“Bukele se considera el único intérprete de la ley y la Constitución”, señaló Oliva. “Se han dado indicios de violación al Estado de derecho. Se está atentando contra la democracia y retrocediendo en los avances de estos últimos 25 años en El Salvador. Se quiere ejercer el poder con un control absoluto, hay indicios de absolutismo. No existen los suficientes contrapoderes para contener el poder del presidente, que se siente superior a las leyes. Se apunta a un proyecto político absoluto en El Salvador”.

Aunque Preston coincidió en lo peligroso de la situación, quiso antes hacer una salvedad: “Yo creo que los salvadoreños no han recibido todo el crédito que merecen por lo hecho en los últimos 25 años. Tienen mi respeto como reportera que cubrió la guerra durante 10 años. Veo los avances que ha habido”.

Bukele, de 39 años, asumió el poder en junio de 2019 tras una elección histórica en la que barrió a los dos grandes partidos tradicionales del país, el derechista Arena y el izquierdista FMLN. Político heterodoxo, el joven mandatario se vale del contacto directo con los ciudadanos a través de las redes sociales, método que combina con una dura y constante crítica a los medios de prensa y a los políticos de la oposición.

Soldados salvadoreños esperan a ser transportados mientras custodian el cumplimiento de la cuarentena en San Salvador (REUTERS/Jose Cabezas)Soldados salvadoreños esperan a ser transportados mientras custodian el cumplimiento de la cuarentena en San Salvador (REUTERS/Jose Cabezas)

Tras una luna de miel en unos primeros meses escasos de críticas a su figura, en febrero de este año Bukele envió soldados a la Asamblea Legislativa para forzar la tramitación de un proyecto del Poder Ejecutivo. Aquello marcó un punto de inflexión que se hizo más claro cuando el periódico digital “El Faro” denunció que el presidente había llegado a un acuerdo con las peligrosas bandas conocidas como “maras”.

Preston destacó la importancia y valentía de “El Faro”, lanzado en 1998, “cuando ni siquiera el New York Times sabía manejarse en Internet”. Según la periodista, Bukele está “Bukele está usando la democracia para desmantelarla”.

Kornblith advirtió que “lo de El Salvador está muy conectado con una tendencia global de decaimiento democrático”, una “recesión democrática”.

“Países como Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua formaron parte del modelo del socialismo del siglo XXI, que terminó de manera muy lamentable en Venezuela y Nicaragua, con dictaduras. El caso salvadoreño es muy importante, refleja tendencias globales y de América Latina. Yo soy venezolana, y lo que el padre Andreu vio para El Salvador lo vi en Venezuela”.

Según la experta, la ideología no juega un papel relevante en este nuevo modelo de democracias devaluadas. “El guión autoritario es común tanto a las expresiones de derechas como las de izquierda. No deben confundirnos los matices ideológicos. Hay un proceso de erosión de la democracia a partir de gobernantes electos”.

Las maras, grupos criminales de El Salvador que han llevado sus delitos hasta los EEUU (AP)Las maras, grupos criminales de El Salvador que han llevado sus delitos hasta los EEUU (AP)

Oliva destacó lo difícil que resulta hoy hacer entender el mal camino que está tomando el presidente de El Salvador -«Nayib Bukele tiene mucha popularidad, construida sobre el desencanto que han generado Arena y el FMLN»-, y explicó cómo funciona su sistema de intimidación y control de masas: “El presidente lanza la primera crítica y luego tiene una legión de trolles y fanáticos que ejercen un linchamiento. Son cada vez más agresivos”.

“Vamos rumbo a un ejercicio absolutista del poder con el apoyo de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional Civil”, aseguró.

Preston insistió en señalar un costado positivo de la situación actual: “Recuerden como ‘El Diario de Hoy’ era instrumento de propaganda de la derecha, y hoy no. ‘La Prensa Gráfica’, ‘El Diario de Hoy’, ‘El Faro’, ‘Gato Encerrado’… Los medios están unidos, y eso en América Latina es fundamental para el desarrollo de las instituciones democráticas”.

Oliva marcó, en el final del seminario, un dato importante: Estados Unidos no parece estar demasiado preocupado por la deriva de Bukele.

“(El presidente) cuenta también con el apoyo de la embajada de Estados Unidos, lo cual es realmente peligroso. El embajador estaodunidense le ríe todas las gracias a Bukele. La comunidad internacional debe reaccionar pronto”.

Por Sebastián Fest/Infobae

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