Salud

¿Vivirías en el pasado o en el futuro? Los viajes a través del tiempo para las personas que no pueden recordar

En The Truman Show, la película protagonizada por el actor estadounidense Jim Carrey en 1998, un hombre de 28 años transcurre cada segundo de su vida en un pueblo creado dentro de un estudio de televisión que es capaz hasta controlar las condiciones del tiempo. En la vida de Truman Burkman todo era ficticio sólo que él no lo sabía.

La historia de Truman ha sido utilizada por los medios europeos para describir la aldea de Hogeweyk, un centro geriátrico holandés donde viven 152 personas con demencia. Allí médicos, enfermeras y cuidadores actúan como vecinos y trabajadores del pueblo para que los pacientes tengan una vida “independiente” que les permita ir a una cafetería o comprar en un supermercado de una manera segura.

El diario The Economist relató la vida de Anja, una mujer de ochenta años que dice haber vivido en Hogeweyk por una hora cuando en realidad ha estado allí más de un año. Ella y todos sus vecinos sufren de demencia severa, que es un término genérico para describir síntomas como confusión y pérdida de memoria causados por la senilidad y otras enfermedades neurológicas.

Anja puede comprar cervezas en el supermercado, arreglarse el cabello en el salón de belleza, jugar bingo en la noche, mojarse los pies en la fuente de la plaza y manejar bicicleta

Los residentes de Hogeweyk no viven solos ni en pequeños dormitorios. Todos comparten viviendas de seis habitaciones que están decoradas en siete estilos diferentes que se adaptan al gusto de la mayoría. Los que eligen vivir en la casa “artesana” no sólo disfrutan de un ambiente acogedor con muebles de madera. También comen tartas y bizcochos tradicionales horneados a diario y pueden ayudar a cocinar las veces que lo deseen.

El estilo de vida indonesio resalta la tradición, la nostalgia y el respeto a si mismo y a los otros. Los recuerdos de Indonesia son compartidos con la ayuda de videos, música, fotografías e incienso. (Captura de pantalla Hogeweyk)

La religión marca la pauta en todas las actividades de los que optan por el estilo cristiano, mientras que los que tiene inclinación por las artes y la comunicación prefieren el estilo cultural. También hay opciones para los sofisticados, los viajeros, los hogareños y los urbanos.

La primera “aldea-demencia” holandesa ha ganado premios internacionales y ha creado una tendencia en el cuidado de adultos mayores con problemas de memoria. “Vivir un estilo de vida, como lo hicieron antes. Los habitantes se reconocen unos a otros gracias a sus actividades, sus experiencias de vida y sus intereses”, explican los organizadores de Hogeweyk en su página web.

Otros modelos no sólo crean pueblos que estimulan la independencia sino que invitan a sus residentes a sumergirse en el pasado mediante estructuras diseñadas para viajar diariamente a través del tiempo.

En California, los Glenner Centers promocionan al Town Square como el primer centro de tratamiento inmersivo de «terapia reminiscencia», que funciona en la réplica de un pequeño pueblo de 1950.

«La terapia de reminiscencia es el tipo te terapia que utiliza objetos tangibles del pasado de una persona para suscitar recuerdos«. Se trata de una de las intervenciones psicosociales más populares en la actualidad para el cuidado de las personas con demencia y pareciera mejorar el estado de ánimo de los adultos mayores que pueden recordar.

Town Square está diseñado con elementos de los años 50 porque la mayoría de sus pacientes tienen alrededor de 80 años. «Los estudios demuestran que nuestros recuerdos más fuertes fueron fijados entre los 10 y los 30 años», momento en que ocurren eventos significativos como la graduación de la secundaria, la entrada a la universidad, los matrimonios, los primeros trabajos.

Las coordinadores van cambiado anualmente las fachadas de las vitrinas para evitar que Town Square se quede anclado en el pasado. En unos años, el pueblo tendrá una apariencia de los años 60 para satisfacer las necesidades de sus pacientes nacidos después de 1940.

El futuro podría ser mejor

Los investigadores Kellie Morrissey y James Hodge, de la Universidad d e NewCastle expresaron sus reservas sobre la efectividad y la sostenibilidad de los centros de cuidados diseñados como aldeas en un artículo publicado en The Conversation.

«La meta de colocar a las personas con demencia en el pasado está influenciado en el llamado golpe de reminiscencia que se ve entre los 18 y 31, en que las memorias codificadas en ese período son generalmente más fáciles de recordar en etapas posteriores de la vida. Pero algunas personas que viven en geriátricos nacieron en 1940 y 1950, por lo que un ambiente de los años 50 ya está pasado de moda para sus habitantes».

Morrissey y Hodge agregaron que «las aldea-demencia» tampoco reflejan la experiencia de las personas que crecieron en ambientes más rurales o urbanos. Otro agravante es que están construidas en lugares apartados, segregando a las personas que pudieran beneficiarse de tener una conexión verdadera con su comunidad real.

La crítica más contundente tiene que ver con el tema de la clase social.Por ejemplo, gran parte de Hogeweyk, que cuesta unos 7.000 dólares mensuales, tiene un ambiente distintivo de la clase media. Pero los pacientes con demencia provienen de todos los estratos sociales y épocas, no solo personas de clase media nacidas en los años 30.

Morrissey y Hodge respaldan a los que piden ampliar la diversidad de los cuidados geriátricos. Y aunque sus investigaciones reconoce que mirar al pasado puede ser efectivo para personas con demencia, señalan que eso sólo ocurre cuando se centran en situaciones específicas de su propia historia personal.

Los investigadores británicos proponen que en vez de orientar a las personas con demencia hacia el pasado, se les ayude a explorar las habilidades que aún poseen para ser espontáneos, creativos y pensar en su futuro.

«En la Universidad de Newcastle estamos trabajando con personas con demencia y sus familiares para crear medios inmersivos, como la realidad virtual, la fotografía en 360º y nuevas maneras de combinar los medios físicos y digitales».

En algunos experimentos buscan, por ejemplo, hacer videos en 360º de viajes personalizados con familiares para que las personas con demencia luego puedan revivir la experiencia aunque no puedan recordarla.

En otros proyectos, Morrissey y Hodge han creado instrumentos musicales digitales para personas con demencia avanzada y encontraron que lejos de temerle a la tecnología, las asimilan y las disfrutan.

«Los diseñadores y los cuidadores no deben temer a usar el presente y el futuro en la innovación de la atención a la demencia. En vez de gastar millones en diseñar instalaciones para llevar a las personas de geriátricos al pasado, ese dinero pudiera ser mejor invertido en pagar más entrenamiento especializado, mejores salarios y crear nuevas maneras de mejorar la experiencia de las personas que sufren demencia».

Quizás uno de los mayores peligros de las «aldeas-demencia» es congelar a las personas en un tiempo en el que quizás nunca vivieron,o peor aún, en el que vivieron pero no quisieran recordar.

La fórmula holandesa al estilo Truman quizás no sea tan atractiva después de todo.

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