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Hombres endiablados se postran ante Jesús, en batalla del bien contra el mal en Texistepeque

Decenas de «talcigüines» disfrazados de diablo se postraron el lunes frente a Jesús en el cierre de una colorida batalla del bien contra el mal, una vieja tradición que celebran los pobladores de Texistepeque.

Talcigüín, que en lengua nahuat significa «hombre endiablado», es representado por hombres y jóvenes con túnicas y capuchas rojas, que con mucha anticipación preparan también la denominada «cruzada de azotes» para limpiar de pecados a quienes se encuentran a su paso en la plaza central de la localidad.

La tradición se remonta a la llegada de los colonizadores españoles, que representaban pasajes bíblicos ante los indígenas, dando origen a un mestizaje cultural.

La jornada comenzó en la iglesia de San Esteban con una misa en la que los endiablados se presentaron al sacerdote, apacibles y sin capucha, ante la mirada de turistas.

«Lo que tratamos de representar es que el bien siempre va a vencer al mal», explicó a periodistas Nelson Cea, de 32 años, un talcigüin que tiene cinco años de participar en la festividad.

El sonar de las campanas de la iglesia marca el inicio de la batalla en la que los diablos corren por las calles huyendo de Jesús, quien los persigue llevando en sus manos una cruz y una campana, para enfrentarlos y pedir su redención.

Durante la refriega «los demonios hacen tres tentaciones de vencer a Jesús pero no lo logran», comentó Walter Salguero, que representa a Jesucristo.

Con 54 años de edad, de los cuales 42 ha participado en el ritual de los talcigüines, Salguero se siente orgulloso de mantener la tradición en este poblado.

El rito concluyó frente a la iglesia cuando, uno tras otro, los talciguines humillados se arrojaron a la calle formando una fila, mientras Jesús caminaba sobre ellos sonando la campana, entre aplausos del público.

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