Relaciones

Qué clase de amigos hay que tener para que el cerebro desarrolle la creatividad

Hay una clase de vínculo que desafía el pensamiento automático y funciona como ejercicio para la mente.

La mente necesita atajos para funcionar: son tantas las decisiones cotidianas que toma un ser humano, desde las ínfimas hasta las trascendentales, que muchas de esas tareas se hacen por hábito para que el cerebro no desperdicie sus recursos limitados en algo que puede ser automático. Sin embargo, lo que es práctico para la vida funciona también una limitación a la creatividad. Lo cual, en el largo plazo, es a la vez una desventaja para la vida.

El psicólogo Richard Crisp, de la Universidad de Durham, hizo un experimento para comprobar que los estereotipos limitan la capacidad del pensamiento: estudió qué pasaba con la creatividad de las personas cuando se las familiarizaba con contraestereotipos.

«Los resultados mostraron que quienes imaginaron a alguien que no cumple con los estereotipos, fueron más creativos», observó. «Eso se debe a que confiaron menos en el conocimiento basado en la heurística para una tarea y pensaron en opciones mejores (y nuevas)», interpretó.

Luego de finalizar el mural, el artista pone su firma y el #diversidad en las calles
Luego de finalizar el mural, el artista pone su firma y el #diversidad en las calles.

Así comenzó a gestar la idea que redondeó, junto con su colega Julie van de Vyver, en un artículo para la BBC: tener amigos distintos a uno mismo expone a una diversidad que estimula la flexibilidad cognitiva. «Algo tan sencillo como pensar en las personas que nos rodean puede ser muy útil para ayudarnos a ser más creativos», escribieron.

Para deshacerse de los pensamientos heurísticos puede bastar la interacción con personas que «no son como nosotros»: de otra edad, de otro origen étnico, de otra educación, de otra ciudad, por ejemplo. Para hacerlo, «se necesita que demos un salto fuera de nuestra zona de confort», explicaron. «La diversidad hace que nuestro cerebro trabaje».

Y del mismo modo que cuando trabajan los músculos hay beneficio para el sistema circulatorio y el ánimo, entre otros aspectos, la diversidad de amigos tiene efectos extra.

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Lo más común es relacionarse con personas que se parecen a uno porque pertenecen a la misma cultura, al mismo barrio, la misma institución educativa, o comparten valores, preferencias y rasgos de personalidad. Pero el esfuerzo de exponerse a un grupo más diverso de gente hace que el cerebro se vea obligado a procesar información novedosa. «Cuanto más lo hacemos, mejores somos a la hora de producir información compleja e inesperada», señalaron Crisp y Van de Vyver.

Ese ejercicio mental permite «observar más fácilmente más allá de lo obvio». Y ese es, precisamente, «el sello distintivo del pensamiento creativo».

Otra investigación exploró la relación entre las fronteras culturales y las barreras mentales: halló que la experiencia de vivir en el extranjero fomenta la creatividad.

Los científicos solicitaron a los participantes que resolvieran un acertijo, el problema de la vela, desarrollado en el siglo XX por el psicólogo de la Gestalt Karl Duncker. Si alguien tiene una vela, una caja de tachuelas y una caja de fósforos, ¿cómo hace para colgar la vela en la pared de manera tal que se la pueda encender sin que gotee cera?

(iStock)

Familiarizados con los tres objetos comunes, los participantes deben pensar más allá de sus asociaciones habituales para ver qué funciones distintas pueden ejercer. La solución consiste en vaciar la caja de tachuelas, clavarla con una o dos a la pared y encender la vela en esa suerte de candelabro.

«Los resultados mostraron que la experiencia de vivir en el extranjero mejora los resultados en este ejercicio de creatividad», destacaron los profesores de psicología de Durham.

La interacción con la diversidad puede asumir diversos aspectos. Tener amigos de distintas edades, de distintos orígenes geográficos, de distintas preferencias. Ver películas realizadas en otros países, leer libros de autores de otros países. Participar de grupos abiertos a toda clase de personas, ya sea sobre gustos compartidos o como voluntariado.

«Los investigadores también descubrieron que crear y disfrutar de las artes puede ayudarnos a ver las cosas desde una perspectiva nueva al ponernos en los zapatos de los personajes», agregaron en el artículo para la BBC. Porque abrirse a nuevas experiencias ayuda a eliminar divisiones al encontrar conexiones inesperadas y nutrir amistades nuevas.

En síntesis, si bien es ilógico desde la perspectiva de ahorro de recursos del cerebro, y puede ser psicológicamente más trabajoso, «en estos tiempos desafiantes para la cohesión social, puede haber beneficios reales en abrazar los nuevo e inesperado», concluyeron. Y la ayuda es, además, valiosa para estimular el crecimiento individual mediante la creatividad.

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