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California indemnizó con 21 millones de dólares a un hombre que pasó 39 años en prisión por un crimen que no cometió

Craig Coley, de 71 años, cumplía cadena perpetua desde 1980 por el asesinato de su ex novia Rhonda Wicht y su hijo de 4 años, Donald. Fue liberado y perdonado por el gobernador de California, Jerry Brown, gracias a evidencia de ADN que probó su inocencia.

Un hombre que pasó décadas en una prisión de California por un crimen que no cometió fue indemnizado con 21 millones de dólares.

Craig Coley, de 71 años, cumplía cadena perpetua desde 1980 por el asesinato de su ex novia Rhonda Wicht y su hijo de 4 años, Donald. Fue liberado 39 años después y perdonado por el gobernador de California, Jerry Brown, gracias a evidencia de ADN que probó su inocencia.

Craig Coley en una foto tomada durante su detención  (Departamento de Correcciones y Rehabilitaciones de California, via Reuters)
Craig Coley en una foto tomada durante su detención.

Al anunciar el acuerdo de indemnización, la ciudad de Simi Valley dijo en un comunicado que accedió al monto para evitar un juicio costoso.

“Si bien ningún monto podrá compensar lo que le sucedió al señor Coley, llegar a este acuerdo era lo correcto tanto para el señor Coley como para la comunidad”, dijo el gerente municipal de Simi Valley, Eric Levitt, en una declaración. “El costo monetario de ir a juicio sería astronómico y sería irresponsable que avanzáramos en esa dirección”.

El año pasado, Coley recibió cerca de 2 millones de dólares de la Junta de Compensación de Víctimas de California, 140 dólares por cada día que pasó erróneamente en prisión.

El veterano de guerra, que siempre mantuvo su inocencia, fue condenado en parte por el testimonio de un vecino que informó haber visto su camioneta abandonar la escena del crimen.

Coley tenía 31 años cuando fue sentenciado
Coley tenía 31 años cuando fue sentenciado.

Ambas víctimas fueron encontradas asesinadas en sus camas. Wicht había sido golpeada, violada y estrangulada hasta la muerte mientras que Donald fue asfixiado.

En 2016, la policía y la fiscalía reabrieron la investigación tras descubrir que el esperma hallado en las sábanas de Wicht no coincidía con el ADN del condenado.

Rhonda Wicht tenía 24 años cuando fue hallada muerta en su habitación de su vivienda de Simi Valley, California. Había sido golpeada, violada y ahorcada
Rhonda Wicht tenía 24 años cuando fue hallada muerta en su habitación de su vivienda de Simi Valley, California. Había sido golpeada, violada y ahorcada.
Donald Wicht tenía apenas 4 años cuando lo mataron en su cama
Donald Wicht tenía apenas 4 años cuando lo mataron en su cama.

Los detectives identificaron igualmente a otros posibles sospechosos y determinaron que el vecino no pudo haber visto el vehículo partir desde su ventana por falta de luz. Una de las pistas apuntan a Joseph DeAngelo, el “Golden State Killer” autor de varios asesinatos entre los años ’70 y ’80 detenido recientemente gracias a las pruebas de ADN.

Libre gracias a la perseverancia de un detective 

Tras la imputación hecha contra Coley en 1978, la gente de Simi Valley se indignó con las autoridades. Nadie creía que el joven hubiera formado parte del brutal doble asesinato. Fue por eso que se realizaron diversas peticiones para que se reabriera el caso. Nadie fue escuchado.

Pero años después, en 1989, cuando un policía llamado Mike Bender comenzó a realizar el curso de detective en ese mismo condado, un colega le sugirió que se presentara con el caso que terminó por sentenciar de por vida a Coley. El oficial comenzó a estudiar la causa y descubrió decenas de “luces rojas” que llamaban la atención. Sabía que algo estaba mal.

Bender comenzó a creer en la inocencia de Coley. Y quería probarlo.

A la derecha, el detective Mike Bender, quien nunca abandonó el caso, junto a Craig Coley, ya en libertad, en su casa
A la derecha, el detective Mike Bender, quien nunca abandonó el caso, junto a Craig Coley, ya en libertad, en su casa.

Bender conoció al hombre en prisión en 1991, cuando ya nada hacía pensar que algo podía cambiar en su destino. “Al haber tratado con malos tipos durante tantos años, hay formas y lenguaje corporal que uno conoce. Él no tenía eso”, dijo el policía tras su encuentro, de acuerdo al diario San Diego Union Tribune.

Recolectó pruebas. Tantas como las que podían caber en 16 cajas. Las presentó a su jefe, pero no fue escuchado. Ni su jefe, ni el hombre que originariamente había tenido el caso, ni el fiscal general del estado, ni el FBI le dieron crédito. Decepcionado, en 1991 decidió abandonar la fuerza y mudarse de Simi Valley. Eso sí, se prometió no dejar de investigar el caso que ahora se había convertido en una obsesión para él.

Cada domingo, desde la prisión en que se encontraba, Coley y Bender hablaban por teléfono. Era una rutina que se convirtió en una necesidad para ambos. Se convirtieron en amigos y el ex policía le prometió que haría lo posible para sacarlo de allí.

Mike Bender toma la mano de Craig Coley durante una reunión familiar en la casa que el detective y su esposa Cynthia tienen en Carlsbad
Mike Bender toma la mano de Craig Coley durante una reunión familiar en la casa que el detective y su esposa Cynthia tienen en Carlsbad.

Bender, pese a tener otros trabajos, se despertaba varias veces por semana a las 4.30 am para ordenar el caso, estudiarlo, darlo vuelta y entender cómo podría rescatar a su ahora amigo del intrincado sistema judicial norteamericano. Su esposa, Cynthia, lo alentaba.

El camino no fue fácil. Tardó varios años hasta que en septiembre de 2015, cuando consiguió que la oficina del gobernador de California, Jerry Brown, aceptara que se reabriera una investigación. Fue así que se ordenó que el nuevo jefe de Policía de Simi Valley, David Livingstone, y el fiscal del estado, comenzaran una nueva pericia sobre las pruebas que Bender presentó.

La tecnología ayudó. Las pruebas de ADN que antes se creían perdidas fueron halladas y cotejadas con la información genética perteneciente a Coley. No coincidían.

El “Golden State Killer” Joseph DeAngelo es uno de los sospechosos del asesinato
El “Golden State Killer” Joseph DeAngelo es uno de los sospechosos del asesinato.

Esas pruebas fueron suficientes para que dos días después de la presentación de una petición formal, el gobernador Brown firmara el perdón que terminó con la liberación de Coley. El 22 de noviembre de 2017 fue liberado. Se mudó a la casa de su amigo Bender y su esposa Cynthia donde intenta rearmar su vida.

Ahora, tras la indemnización, el abogado de Coley, Ron Kaye, indicó que esperaba que el acuerdo le permitiera a su cliente cerrar este oscuro ciclo de su vida.

“Ahora puede vivir el resto de su vida, esperamos que sea muy buena, con la seguridad [financiera] que se merece”, dijo al diario Los Angeles Times.

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