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Con un jurado protegido y medidas de seguridad extraordinarias, comienza el juicio contra “El Chapo” Guzmán en EEUU

El líder del Cártel de Sinaloa enfrentará 11 cargos por tráfico y distribución de droga, posesión de armas y lavado de dinero, entre otros.

Tuvieron que pasar 25 años desde su primera aprehensión, en junio de 1993, para que la justicia pudiera llevar al banquillo de los acusados a Joaquín “El Chapo” Guzmán, líder del Cártel de Sinaloa.

A partir de hoy, en Nueva York, se iniciará el juicio contra Guzmán, en una corte federal que ha fincado 11 cargos en su contra por tráfico y distribución de droga, posesión de armas y lavado de dinero, entre otros.
El más grave lo señala como responsable de operar una “empresa criminal continua”y, como tal, ordenar 33 asesinatos.
Durante los 4 meses que se prevé durará el juicio, la autoridad cortará la circulación en el puente de Brooklyn dos veces al día para el traslado del capo.

Esta sola acusación significaría prisión de por vida para “El Chapo”, uno de los más poderosos narcotraficantes mexicanos, quien tres veces fue detenido y dos veces escapó de prisiones mexicanas de alta seguridad.

La fiscalía lo acusa de enviar a Estados Unidos al menos 154.626 kilos de cocaína, y toneladas de otras drogas, que le reportaron ganancias por unos 14.000 millones de dólares.

El juicio arranca hoy con la selección de un jurado que elegirán a puerta cerrada el juez del caso, Brian Cogan, y los abogados de ambas partes. Sus nombres se mantendrán en el anonimato y serán escoltados a la corte por alguaciles que los acompañarán todos los días durante los 4 meses que se prevé dure el proceso.

Durante ese tiempo, además, la comitiva que trasladará al “Chapo” de la prisión a la corte incluye la vigilancia aérea de un helicóptero y el cierre de la circulación  en el puente de Brooklyn dos veces al día.

Los 12 jurados decidirán si Guzmán es el peligroso criminal que la fiscalía de Brooklyn presentará mediante miles de documentos, fotografías y el testimonio de cuando menos 17 testigos, muchos de ellos ex colaboradores del “Chapo” que aceptaron declarar en su contra a cambio de beneficios en sus propios procesos.

Hasta ahora, sin embargo, los fiscales han ocultado la identidad de los testigos tras una densa cortina de hermetismo para proteger su integridad. Ni siquiera los abogados de “El Chapo” saben quiénes serán los ex socios, empleados o rivales que declararán en su contra.

Eduardo Balarezo, uno de los abogados de Joaquín Guzmán.

Sólo se sabe que algunos están en el programa de protección de testigos y han recibido nuevas identidades, y que otros ya están en la cárcel y fueron ubicados en celdas especiales para protegerlos.

No obstante, la prensa mexicana y estadounidense ha barajado algunos nombres, a partir de documentos judiciales públicos del caso.

Entre los testigos más importantes estarían los hermanos Pedro y Margarito Flores, operadores del Cártel de Sinaloa en Chicago; Vicente Zambada Niebla, hijo de Ismael Zambada García, el líder todavía prófugo de la organización criminal; Dámaso López Núñez, también socio de Guzmán al frente del cartel, y su hijo Dámaso López Serrano, entre otros.

La defensa de Guzmán ha insistido en la imposibilidad de armar una defensa con el material que ha acumulado la fiscalía, y que incluye 117.000 grabaciones de audio y más de 300.000 páginas de documentos y archivos contenidos en 23 carpetas.

Incluso el juez del caso, Brian Cogan, pidió a los fiscales delimitar bien su terreno para que el caso se inclinara más hacia el tráfico de drogas y menos hacia los asesinatos.

Hace seis días, durante una audiencia en la Corte Federal de Distrito en Brooklyn, dijo: “Este es un caso de conspiración para traficar drogas que involucra homicidios. No voy a dejar que lo enjuicien como un caso de conspiración para asesinar que involucra drogas”.

Las medidas de seguridad para el juicio contra “El Chapo” será extraordinarias dentro y fuera de la Corte de Brooklyn.

Por su parte, la defensa del “Chapo”, que integran los abogados Eduardo Balarezo y Jeffrey Lichtman, apoyados por William Purpura, quieren demostrar que Guzmán no era el líder del Cártel de Sinaloa, por lo que nunca tuvo el poder para ordenar ejecuciones.

En una carta enviada en junio pasado al juez del caso, Balarezo argumentó que información de la propia fiscalía mitigaría el papel de Guzmán en las presuntas conspiraciones, contradice los alegatos de la llamada “Federación” (de cárteles) o “exonera plenamente a Guzmán”.

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