Economía

El populismo dispara el coste de la deuda italiana y amenaza a Europa

Las agencias de rating desconfían de su política económica; Fitch pone su deuda en perspectiva negativa.

Corren malos vientos en la economía italiana y presagian tormenta. El permanente pulso del gobierno populista a Bruselas, incluyendo amenazas de no cumplir las reglas europeas de déficit, y las disparidades dentro del propio Ejecutivo de coalición entre los populistas del Movimiento 5 Estrellas (M5E) y el partido antisistema la Liga están creando una notable incertidumbre política y económica. Los datos económicos no pueden ser más reveladores: fuga de capitales, Bolsa en picado, emisiones de títulos del Estado cada vez más caras y prima de riesgo por las nubes, lo que hace temer una deriva de la deuda pública, que ya alcanza la estratosférica cifra de 2,35 billones de euros, el 132,5% del PIB, la más alta de la zona euro tras Grecia.

Los datos del país comenzaron a empeorar desde la toma de posesión del nuevo gobierno el pasado 1 de junio. En poco más de tres meses la Bolsa de Milán, que desde enero se había situado a la cabeza de Europa, con ganancias de casi un 13% frente al avance del 4,6% de las principales plazas europeas, ha volatilizado sus ganancias y pierde ya en ocho meses un 16%, quemando unos 80.000 millones de euros de capitalización.

Hoy Italia asusta a los mercados, con lo cual el coste de financiación del país está subiendo. El Tesoro colocó el pasado jueves casi 8.000 millones a tasas más altas, un problema para las cuentas públicas porque el Estado tiene que pagar más. Los bonos a 10 años cotizaron al 3,25%, superando por primera vez el 3% desde mayo 2014.

Esto motiva que la hipótesis del temido ataque de los mercados, planteada con frecuencia en las últimas semanas por miembros del Gobierno, no parece alejarse. En ello influenciarán sin duda las valoraciones que hagan las agencias de rating sobre Italia, lo que será una prueba muy importante. En 2017 Italia recibió de Standard & Poor’s la única subida de su calificación crediticia en los últimos 15 años por una de las principales agencias de rating.

En diez meses el escenario ha cambiado. De hecho, en ese tiempo otra agencia, Fitch, rebajó un escalón la nota a Italia, el único país europeo al que degradó porque veía ya un «riesgo político». Anoche volvió a ser su turno y decidió refrendar la calificación de «BBB», pero con «perspectiva negativa».

Fitch ha mantenido a Italia con la misma calificación que a Portugal («BBB»), una suerte de aprobado bajo. La gran preocupación estaba en que Italia está al borde del precipicio: si del «BBB» hubiese descendido un escalón más los títulos de Estado hubieran pasado a ser considerados «bonos basura», con lo cual ni el BCE ni la mayoría de fondos de inversión, porque así lo fijan sus normas de inversiones prudentes, podrían comprarlos.

Fitch ve Italia a la deriva por su deuda pública y la situación política. En su informe divulgado anoche sobre el país, la agencia dice a las claras que «los riesgos han aumentado desde la última revisión en marzo». Sus causas las fija, entre otras cuestiones, en las «considerables» diferencias políticas de los socios de la coalición de gobierno y las «inconsistencias» de sus nuevas promesas respecto al objetivo de reducir la deuda pública. La agencia de calificación cree que el PIB italiano pasará de un crecimiento del 2,3% que se registró el pasado año a un 1,8%. También pronostica un incremento del déficit de un 2,2% del PIB.

Asalto a la diligencia

Fitch subrayó en su penúltimo informe, y ayer volvía a repetirlo, que muchos de los temores que se presagiaban con la llegada al poder de los populistas se están viendo confirmados, porque el Movimiento 5 Estrellas y la Liga están demostrando escasa cohesión y muchas contradicciones, incluso en el seno del gobierno de coalición.

El aumento del nerviosismo en los mercados se produce por algunos anuncios del Gobierno y un programa de gastos que no convencen a los expertos. Por ejemplo, tras el derrumbe del puente Morandi de Génova, que causó 43 víctimas, el Ejecutivo se ha mostrado favorable a la nacionalización de autopistas, decisión que conllevaría muchas incógnitas, hasta el punto de que algunos destacados miembros de la Liga no están convencidos de que se deba iniciar un proceso de nacionalizaciones.

El riesgo que ven los expertos es que Italia aumente el gasto para poder responder a las muchas promesas que los partidos populistas habían hecho en campaña electoral. Son promesas casi irrealizables y que siguen haciendo porque la campaña sigue, ahora con la mirada puesta en las elecciones europeas de mayo 2019. Puede decirse que ya ha empezado ya el asalto a la diligencia del Movimiento 5 Estrellas y la Liga, aunque sea al grave coste de violar la regla europea de que el déficit no supere el 3 % del PIB.

El M5E quiere implantar cuanto antes la renta de ciudadanía, que fue su bandera electoral, y la Liga una rebaja de impuestos y una tarifa plana o única las empresas. Además, ambos partidos desean hacer una contrarreforma de las pensiones, reduciendo la edad de jubilación. Sin embargo, Fitch lanza un jarro de agua fría: «No esperamos que este Gobierno concluya la legislatura y vemos una creciente posiblidad de elecciones anticipadas a partir de 2019; el riesgo de elecciones anticipadas hará que sea más difícil cumplir con los compromisos ofertados electoralmente, ya que la realidad fiscal dificultará el cumplimiento de estas promesas».

Tensión con Europa

No solamente Fitch ve graves riesgos, también Moody’s observa grandes nubarrones en el horizonte. Esta agencia tendría que pronunciarse sobre Italia el próximo día 7, pero ha decidido posponer su juicio hasta que el Gobierno de Roma haga público sus Presupuestos de 2019, que debe enviar a Bruselas en octubre. El dilema para Moody’s, según la propia percepción en ambientes del Ejecutivo, es si rebajar uno o dos escalones el rating de Italia, según escribía ayer el «Corriere de la Sera», añadiendo que, si se produjera la segunda opción, «la deuda del país por primera vez tendría un rating que los expertos definen como basura».

Las tensiones entre Italia y Europa, casi diarias y cada vez más tensas por la inmigración y las cuentas públicas, están alejando a Roma de Bruselas. El hombre fuerte del Gobierno, el vicepresidente Matteo Salvini, líder de la Liga, está cada día más cerca del grupo más euroescéptico, el de Visegrado -Polonia, Hungría, Eslovaquia y la República Checa-, al que se podría unir Austria.

El riesgo es que Italia termine algún día por no formar parte del área Schengen ni del euro y, según opinan en el «Corriere» los prestigiosos economistas Alberto Alesina y Francesco Giavazzi, se prefiera Estados iliberales como la Hungría de Orbán y la Rusia de Putin a Merkel y Macron. «El ministro Savona ya ha invocado a Putin como nuestro salvador en caso de una crisis de deuda. Hemos evitado la Unión Soviética en los tiempos del Partido Comunista en los años 50, ahora podríamos encontrarnos bajo la influencia de sus descendiente directa», dicen ambos economistas.

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