Cambio Climático

Las claves contra la sequía en Centroamérica

Cambios en la forma de producción para aumentar la resiliencia y el uso de sistemas de seguimiento son medidas estructurales impulsadas por la FAO para combatir en América Central la sequía, que afecta ahora mismo la seguridad alimentara de millones que dependen de la agricultura familiar.

La región está siendo fuertemente afectada por la sequía. La merma de las lluvias en junio y julio pasados afectó el primer y principal ciclo de cultivos, conocido como “la primera”, indicaron esta semana la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) y el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (PMA).

Los Gobiernos de Guatemala, El Salvador y Honduras han reportado pérdidas de 281,000 hectáreas maíz y frijol, de los que depende la seguridad alimentaria y nutrición de 2.1 millones de personas en esos tres países.

Entre agosto y octubre próximos las proyecciones son de bajas precipitaciones en el Corredor Seco Centroamericano, donde viven cerca de 3.5 millones de personas, la gran mayoría dependiente de la agricultura de subsistencia, dijo por su parte el Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA).

El Corredor Seco -que abarca gran parte de la región central premontaña de El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Guanacaste en Costa Rica y el Arco Seco de Panamá- es una de las áreas más afectada del mundo por eventos extremos, en particular geoclimáticos, de acuerdo con los datos de FAO.

En una declaración escrita, la oficina subregional de FAO para Mesoamérica, con sede en Panamá, indicó que “la complejidad y magnitud del desafío” que representa la sequía en la región y en especial en el Corredor Seco “requiere medidas estructurales y de largo plazo que deben ser priorizadas”.

Los Gobiernos centroamericanos “son conscientes de la situación y están desarrollando diferentes iniciativas para hacerle frente”, y con la colaboración de la FAO y del PMA “están identificando medidas que contribuyan a la reducción del riesgo, la acción temprana y la potencial respuesta”.

“En concreto, se está realizando un análisis del impacto de los ciclos agrícolas 2018 en los precios de los productos básicos alimentarios para evaluar de forma más exacta la situación. También se ha propuesto una evaluación de la seguridad alimentaria y nutricional al final de la cosecha de postrera”, indicó la oficina subregional.

La FAO hizo énfasis en la necesidad de contar con información precisa, que permita analizar la situación de la sequía y tomar decisiones rápidas y oportunas.

Así, ha desarrollado dos proyectos de vigilancia de la sequía en la región: uno destinado a monitorear los cultivos de granos básicos en la región, específicamente arroz, maíz y frijol; y otro centrado en el Corredor Seco y que monitorea los cultivos anuales, los pastos, los cultivos perennes y los árboles y arbustos.

Al mismo tiempo, la agencia mundial “trabaja con los países en el fortalecimiento de la resiliencia ante el riesgo de desastres de las comunidades del Corredor Seco”, con acciones como la adopción de sistemas productivos que permitan fortalecerla.

En los sistemas agroforestales Quesungual y Kuxur Rum, en Guatemala y Honduras, respectivamente, la FAO ha validado técnicas de campo que permiten mantener mejor la humedad del suelo y mantener las cosechas, de manera que se contribuya a garantizar la seguridad alimentaria de las comunidades.

Y en el Arco Seco de Panamá se promueven medidas para un mejor manejo de los recursos hídricos para producción agrícola como la cosecha de agua de lluvia, añadió.

“Todas estas medidas deben ser parte de políticas de inclusión productiva y protección social, dirigidas a garantizar las necesidades de los hogares dependientes de la agricultura, así como apoyar el diseño de sistemas capaces de responder de manera efectiva y rápida a las crisis y los riesgos ambientales”, destacó la Oficina Subregional en su declaración.

Ante la coyuntura por la fuerte sequía proyectada hasta octubre próximo, el director ejecutivo del OIRSA, Efraín Medina, dijo en una declaración pública “que se debe priorizar el acceso a alimentos a través de programas de la misma cooperación internacional, que va a ser de mucha importancia”, para las poblaciones afectadas en el Corredor Seco.

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