Editorial

Sánchez Cerén y Martínez deciden no mover embajada salvadoreña a Jerusalén sin importarles las consecuencias

Al menos 10 países, incluyendo a Guatemala y Honduras, han seguido la decisión norteamericana y reconocieron a Jerusalén como capital del Estado de Israel.

Por: Luis Vazquez-Becker

En lo que podría considerarse un nuevo enfrentamiento del gobierno salvadoreño a la política norteamericana, el canciller Hugo Martínez, luego de reunirse con el presidente de la República, Salvador Sánchez Cercén, informó que El Salvador mantendrá su embajada en Tel Aviv y que no la trasladará a Jerusalén.

El gobierno del presidente Donald Trump se encuentra realizando preparativos para volver su embajada a la Ciudad Santa, luego que la potencia de occidente la reconociera como la legítima capital judía.

Al menos 10 países, incluyendo a Guatemala y Honduras, han seguido la decisión norteamericana y reconocieron a Jerusalén como capital del Estado de Israel.

Martínez señaló, durante una entrevista en un canal de televisión, que “por respeto al proceso de paz en el medio oriente y particularmente a Israel y Palestina, el país mantendrá su embajada en Tel Aviv y no la moverá a Jerusalén”.

El diplomático manifestó que “cada país tiene su propia decisión respecto a la política exterior y El Salvador no juzga la determinación de otros países”, por lo que espera que la del Gobierno salvadoreño “tampoco sea juzgada”.

La acción del gobierno salvadoreño, conformado por exguerrilleros del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), respalda a nivel internacional el terrorismo palestino y árabe y se ha mostrado enemigo de Israel. Las acciones del gobierno efemelenista preocupa analistas y expertos que consideran que las acciones de la izquierda salvadoreña ponen en peligro la revalidación del TPS para los migrantes cuscatlecos.

Mientras, Guatemala y Honduras se preparan a recibir ayuda complementaria, tanto de los Estados Unidos como de Israel, al apoyar al Estado Judío. El gobierno norteamericano ha advertido que quienes no acompañen su proceso de pacificación en Israel y la palestina deberían liarse con las consecuencias, entre ellas la eliminación de la ayuda económica del país del norte a quienes lo ataquen.

El pasado 18 de diciembre, Estados Unidos vetó en el Consejo de Seguridad de la ONU una resolución que le pedía dar marcha atrás en el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel y al traslado de su embajada a la ciudad.

El texto, presentado por Egipto, recibió el apoyo de catorce de los quince miembros del Consejo de Seguridad, pero Washington utilizó su poder de veto para impedir su aprobación.

El presidente estadounidense, Donald Trump, reconoció este mes a Jerusalén como capital israelí, rompiendo décadas de consenso internacional, según el cual el estatus final de la ciudad debe ser acordado en un proceso de paz entre israelíes y palestinos.

Guatemala, Honduras, Islas Marshall, Micronesia, Nauru, Palau y Togo se alinearon con Estados Unidos e Israel para reconocer a Jerusalén como capital israelí.

Recientemente el estro de Israel retiró su embajada en El Salvador ante el apoyo del gobierno de Salvador Sánchez Cerén a las facciones terroristas palestinas en Israel.

Israel recuperó su capital milenaria, Jerusalén, a Jordania en la Guerra de los seis días, en 1967, cuando todos los países árabes se vinieron sobre el pueblo judío buscando su aniquilación y la considera capital unida del país luego de derrotar a todos los países atacantes.

En los últimos años, los palestinos reivindican Jerusalén Este como la futura capital de Palestina.

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