Música y Conciertos

El día que la legendaria guitarra de un mexicano sorprendió a Estados Unidos

El día en que Carlos Santana tocó en el festival de Woodstock.

Bongós sonaban mientras la audiencia aplaudía al compás del ritmo. La gente se emocionó cuando un bajo entró para marcar el humor de la canción. Un ritmo con herencia de música afroamericana y latina. Seguido de un requinto de guitarra acompañado por más percusiones que harían los hombros de cualquier persona comenzar a bailar.

Carlos Santana ejecutó su séptima canción en este festival masivo: Soul Sacrifice. El ritmo latino, mezclado con una guitarra que con sus notas podría describir la esencia del Rock & Roll fue una sorpresa para la audiencia de Woodstock. Gracias a esta pieza y otras que ejecutó en ese festival, Santana se introdujo en la escena de la música estadounidense. La presentación que dio el músico de ascendencia latina es considerada hoy uno de los hitos del festival más importante de la década de los años sesenta.

Lo latino en la tradición del rock estadounidense

A pesar de que la carrera de Santana brincó a la fama en Woodstock (ese evento lleno de mescalina), la carrera del músico mexicano-americano no comenzó ahí. Carlos Santana es hijo de un músico mariachi. Su padre le enseñó a tocar el violín a los 5 y la guitarra a los 8 años. Hoy Santana es considerado uno de los cien mejores guitarristas de la historia.

Después de vivir los primeros ocho años de su vida en Jalisco, se fue a vivir con su familia a la ciudad fronteriza de Tijuana, en el año de 1955, donde siguió tocando la guitarra inspirado por la música de B.B. King, T-Bone Walker y John Lee Hooker. Santana aprendió mucho de un joven guitarrista y precursor del rock en México llamado Javier Isaac Medina Núñez, mejor conocido como Javier Bátiz. Santana fue fuertemente influido también por el estilo de Bátiz.

Santana en los años sesenta dejó Tijuana cuando tan sólo tenía 14 años con su familia para mudarse a San Francisco, la cuna del movimiento Hippie y donde el músico grabaría su primer álbum en mayo de 1969, titulado “Santana”.

Poco conocido, Santana tenía una trayectoria desde Tijuana, donde tocaba en locales de la ciudad. En San Francisco, después de aprender inglés, comenzó a tocar con Santana Blues Band en 1966.

Santana no pudo escapar del influjo de lo que sonaba en esa época. Gigantes musicales de esa década habían comenzado a hacerse visibles en el escenario. Jefferson Airplane, Jimmy Hendrix, The Who, e incluso el ensamble Grateful Dead ya se estaban colocando en la escena, marcando una tendencia de música que sería adorada por los hippies.

El músico que sorprendió a todos en Woodstock

Cuando Santana se subió al escenario de Woodstock en agosto de 1969, se trataba de un músico que apenas había publicado su primer álbum en mayo de ese mismo año. Su audiencia no era la más grande pero el ensamble que hizo Santana fue suficientemente bueno para poder tocar.

La revista Rolling Stones cuenta en un artículo sobre la situación detrás del escenario del festival de Woodstock. Muchos de los músicos se encontraban bajo la influencia del LSD, listos para salir al escenario y dar un espectáculo para los asistentes quienes también (en muchos casos) se encontraban bajo efectos similares. Carlos Santana no fue una excepción del contexto en que se predicaba la libertad de la mente y del cuerpo.

En 1989, Santana dijo lo siguiente:

Cuando llegamos, alrededor de las once de la mañana, nos dijeron que tocaríamos alrededor de las ocho de la noche. […] Así que me dije ‘Creo que tomaré algunos psicodélicos, así cuando sea momento de tocar, se me estará pasando el efecto y estaré bien.’ Pero cuando estaba en el climax, alrededor de las dos de la tarde, alguien me dijo, ‘si no te subes ahorita al escenario, ya no podrás tocar’”

Santana se encontraba bajo los efectos de la mescalina cuando subió al escenario. Pero eso no nubló su capacidad para hacer un espectáculo único en un festival que conglomeró a más de 400 mil personas. Y abrió con una canción que conocemos como Waiting. Rematando en segundo lugar en su lista con la ahora famosísima canción de Evil Ways.

Fue este momento el que marcó un antes y un después, no sólo en la carrera musical de Santana, sino también en el Rock & Roll. Santana puso sobre el género musical la herencia de sus tierras latinoamericanas e hizo sonar la guitarra de una forma única.

 

Con información de Televisa

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